Pagar por contenido

AMagill en Flickr.
AMagill en Flickr.

Soy de los que se acostumbraron a no pagar por ningún tipo de contenido. De aquellos a los que internet les abrió la mente y no son capaces de ver más allá del “lo quiero gratis, y lo quiero ya”. Si algo está disponible gratis en internet, no tengo intención de pagar por ello en ningún caso.

Seré franco, en realidad, esto es lo que yo era.

Evidentemente hay contenido por el que no estoy dispuesto a pagar y al que me he acostumbrado a acceder de manera gratuita, como los videos musicales o las noticias de prensa. No pienso pagar ni un céntimo por ver un videoclip, no existe un verdadero valor diferencial en disfrutarlo antes o después, en mejor o peor calidad. Y acerca de las noticias, si no están en la televisión, están en un diario en internet, o en una agencia de noticias, o en un blog, o en una página extranjera. No veo razón para pagar por noticias corrientes y molientes, no así por periodismo de investigación. Ese es mucho más que volver a redactar algo que te ha llegado por un medio que no controlas. Ese es, para mi, el periodismo con mayúsculas.

La música o el cine, en cambio, si son servicios por los que estoy completamente de acuerdo con el hecho de pagar. El acceso a la mayoría de estos contenidos es gratuito en internet. Pero en muchos casos es a costa de la calidad, la inmediatez u otro valor añadido que se pierde.

En primer lugar hablemos de la música. La música es algo que consumo continuamente, algo que necesito cada día. Es una de mis mayores adicciones. Estoy completamente convencido de pagar por consumir música. Ya sea comprando entradas para conciertos o mediante un servicio de suscripción como Spotify. Disfrutar de la música con calidad, de manera inmediata (o supeditada a un momento y lugar concretos, caso de los conciertos) es el mayor valor añadido que pueden ofrecerte estos servicios. Y por eso si estoy dispuesto a pagar.

Tengo cuenta en Spotify desde hace mucho y creo que es una de las mejores inversiones que pude hacer en mucho tiempo. Como todo hijo de vecino, disfrutaba de la música que me descargaba, leía blogs y estaba pendiente de los lanzamientos que me interesaban. Spotify me da muchas de estas cosas y más. En primer lugar, pagar me otorga acceso ilimitado a millones de canciones, catalogadas exhaustivamente, relacionadas entre si, ordenadas por generos, por años, cruzadas y vueltas a cruzar con el fin de aportar la mayor información posible al oyente. En segundo lugar, me permite descubrir muchísima música. Esos cruces de los que hablo, sirven para guiarme hasta grupos y canciones que muy posiblemente me gusten. Y a un precio que si me puedo permitir. Y por último, me permiten contribuir a que la música siga desarrollándose. No hablo de Bisbal, hablo de que grupos indie en España mantengan sus contratos con discográficas en parte porque su música funciona (aunque sólo lo haga en Spotify). Tal vez consigan conciertos aquí gracias a eso, es irrelevante, pero al menos siento que estoy contribuyendo.

Con el cine, por ejemplo, pasan cosas muy curiosas.  Primero de todo, no sueles ver una película más de una vez en tu vida, por lo que pagar por ver cine está justificado per se en la mayoría de los casos. Si sólo vas a disfrutar de una obra una vez, qué menos que ayudar a costearla. Más allá de ahí, depende de tu criterio si la inversión te merece la pena. Y en segundo lugar, la inmediatez no es algo que suela asociarse al cine por lo que siempre es un buen momento para pagar por él. No ocurre lo mismo con un concierto, que está plenamente ubicado en un tiempo concreto, en un momento en el que “la banda” toca determinadas canciones y determinados discos (salvo honrosas excepciones). Pensad, por ejemplo, que en el mejor de los casos se necesitan de 7 a 9 meses para crear una película de principio a fin. Pagar por verla en el estreno tiene su gracia, pero siendo totalmente realistas, en la mayoría de los casos será irrelevante para apreciar la obra en toda su gloria. Otra cosa es que sea una película “pensada para cines”, con requerimientos técnicos difíciles de replicar en el salón de tu casa (el caso de Origen, por ejemplo). De modo que si está pensada para verse en cines, es bueno pagar por ella (ganas en calidad y ahorras en colirios), y si no, también, dado que si sólo vas a verla una vez, al menos ayuda a que se reconozca el trabajo del equipo que la creó.

Llegados a este punto, el problema reside en que no existe nada que nos permita ver películas de estreno en nuestra casa a un precio accesible, es decir, un Spotify del mundo del cine. En realidad si existe, pero no en el mercado español. Se llama Netflix y es una especie de videoclub online en el que por una módica cantidad al mes, puedes disfrutar de todas las películas que quieras en altísima calidad. Pero aún no llegó a España, y por eso y hasta entonces, uso cuevana. De hecho, si cuevana me pidiese 20€ al mes por ver todo lo que puedo ver allí, los pagaría sin dudarlo. En cuanto Netflix esté disponible, cuevana pasará a una mejor vida, yo lo tengo clarísimo.

Pagar por contenido me parece bueno para los usuarios siempre que reciban lo que han pagado. Y es la forma perfecta para mantener a la industria funcionando.

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2 comentarios en “Pagar por contenido

  1. Estoy de acuerdo con muchas cosas. Pero por ejemplo ¿que pasa cuando estás dispuesto a pagar por ir a cine de estreno pero en España salvo en alguna excepción es imposible encontrar una sala con películas en versión original… ?
    Y la alternativa a Netflix que ya funciona en España pero todavía como beta es Wuaki.tv. Creo que no tardaremos mucho en encontrarnos con algo de este tipo, si no es con alquiler a través de youtube o facebook. Aunque sincera y personalmente, si puedo verlo todo gratis, mejor!

  2. La diferencia es que en Netflix pagas una cuota mensual fija, que creo subió hasta los $15 y puedes acceder a todo el contenido, tal y como pasa con Spotify.
    Wuaki no tiene esta opción (al menos no la he encontrado) y es una alternativa más cara a igualdad de contenido. Aún así, en Wuaki la mayoría de películas no están en HD como en Netflix.

    En este sentido, si existe una alternativa en España muy parecida a Netflix, aunque su catálogo es bastante reducido:
    http://cineclick.com/

    Parece una tontería pero la “tarifa plana” es lo que marca la diferencia entre descargártela o no. Ya apenas descargo música porque siempre tengo un aparato con Spotify disponible desde el que escucharla. Con las películas, en mi caso, haría lo mismo.

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